martes, 27 de diciembre de 2011

CIEGOS Y SORDOS


En El Salvador se ha llegado a un extremo de polarización política que en cada día que se busca dentro de su vida mediática encontramos dos de los ciudadanos más representativos: “El Ciego y el Sordo”, el primero que carente de todo criterio propio se encarga de evadir los errores de sus políticos, no le gusta ver ni tampoco que otros vean las cosas con análisis y contenido, le gusta ser uno más de la fila y como no le interesa tener ojos simplemente camina haciendo “bulto” dentro de un saco de personas que al igual que él o ella caminan sin interesarse por observar, ver, analizar, sacar conclusiones que sus ojos les permite ver dentro del espectro político salvadoreño; éstos idiotizados por sus ideas extremistas siempre encuentra justificación para los harapientos planteos políticos que a diario escuchamos en nuestras situaciones de vida, sin observar que siendo ciegos son mas manipulables, mas “tontos útiles” dentro de un menú de estupidez enviada desde los medios para personas que no quieran salir de su letargo de ceguera que a momentos es una garantía para el continuismo o el status quo, cualquier extremista está dispuesto a cegar a todo aquel que pueda representar un pensamiento crítico con sus ojos. Lastimosamente es la realidad, el ciego es más rentable a la animalada política, a la ingenuidad y a la cipotada cuando desean pensar con algo más que una idea intestina o salida de un cruce producto de una cerveza o de un momento caldeado cuando se comenten atropellos.

EL sordo es más bonito dentro de la realidad, porque éste cuando sus “políticos” comenten o hacen estupideces se hacen los que no escuchan, ya sea un clamor popular, o una situación que requiera acción, salen a defender los derechos humanos de los delincuentes cuando los de la víctima parecen no existir, no escuchan ya que defender los “derechos humanos” es rentable dentro del espectro internacional, defienden viejas causas aunque éstas ya no sean prácticas o tengan algún elemento de sensatez, llaman reaccionario a todo aquel que no hable el idioma de su violencia, o de sus ideas radicales, simplemente no escuchan porque no hay tiempo para hacerlo, ¡eso si quieren ser escuchados! Ya sea a fuerza de golpes, de imposición, de lenguaje soez, de desmerecer a todo aquel que no piense dentro de su línea política, ideológica, social, económica, religiosa y hasta deportiva, el sordo es muy amigo de los extremistas ya que no necesitan la tolerancia para nada, el fin justifica los medios y eso basta, y dentro del círculo cerrado de la sociedad salvadoreña incluso las pandillas han encontrado un gran aliado cuando ciegos y sordos salen a defenderlos aunque sepan que han “visto” y “oído” cosas que no son del agrado de estas personas, total si ellos logran su cometido al igual que los políticos no les importa lo que piensen la gran mayoría, sólo importa lo que ellos(as) piensen, ya sea su grupo de poder, su pandilla, su partido político, en fin cualquier unidad social que pueda dar rienda suelta a un grupo.

Finalmente es difícil ser objetivo en una sociedad como la nuestra, a cualquiera que tenga las agallas de escribir con honestidad es tildado de vendido, se le desmerece, se le trata como un ícono de la maldad a merced de un grupo de oscuros demonios que mandan desde sus círculos de influencia, cualquiera puede estar al servicio de la oligarquía, o de revolucionarios trasnochados, en fin cualquiera puede caer en este oscuro lugar, nadie puede ser puesto como analítico independiente, nosotros que hemos construido nuestra sociedad ya sea dentro o fuera de las fronteras patrias somos etiquetados como personas al servicio de…, yo en cambio soy honesto me importa un bledo nuestra política y sus políticos rastreros pero no mi pueblo, ese pueblo noble que en viejos tiempos era catalogado de ser la Japón de América, siento tristeza al verlo secuestrado ante su cáncer social llamado “maras”, sumido en un túnel económico sin rumbo ni norte, en una crisis que el consumismo le ha ganado la voluntad a la mayoría de personas sin ahorros por tirarlo en gastos innecesarios, con un dolor que le hace enfrentar a una violencia aún más devastadora que la que vivimos en la guerra, en fin un país en el limbo judicial y social, ¿dónde llegaremos de la mano de los “ciegos y los sordos”?, en verdad no lo sé, pero no quiero pecar de pesimista, creo en el noble pueblo, que aprenda a “ver” a pesar de haber tanta ceguera, que aprenda a “oír” a pesar de tanto silencio promovido por su clase política clientelista, ese es mi sueño y tengo derecho a tenerlo, porque amo a mi patria, y como tal no quiero verla caer de manos de personas sin alma, sin presente y que lastimosamente quieren robar “el futuro” a mi amado EL SALVADOR.

Ezequiel Méndez
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lunes, 11 de julio de 2011

ELITISMO A LO SALVADOREÑO



Hoy viendo fotos que una radio de El Salvador ha publicado en una red social, empecé a recordar a todos los actores que siempre han estado en la vida política del convulso estado centroamericano, unas cosas nunca cambian y esa es el elitismo: “Los mismos actores unos ya envejecidos, otros en otras banderas políticas pero siempre activos, son tan creativos que desde hace más de treinta y tantos años recitan  los mismos discursos con algunas variantes pero en el fondo el mismo mensaje…” El Salvador contemporáneo no es tan diferente al de antaño, la misma polarización hoy quizás más extrema pero por igual antagónica y dialéctica; ayer eran jóvenes revolucionarios que con su utopía querían cambiar las estructuras de un país históricamente elitista y hoy son jóvenes que no tienen un ideal más que “vivir la vida loca” y encuentran en la pandilla lo que no encontraron en su familia: una identidad y una cohesión  aunque sea de forma tan destructora socialmente, El Salvador sigue siendo un lugar sin condiciones sociales y su exclusión económica sigue siendo su más triste legado que ninguna bandera política ha logrado cambiar, ayer eran un ejército contra una guerrilla las que combatían en el escenario social salvadoreño ahora son las “maras” y el ejército, “el narcotráfico” y el gobierno, “la miseria” y la sociedad, en fin siempre si nos ponemos a analizar siempre va a ver dos bandos antagónicos luchando en el campo de batalla de nuestra ya desgastada sociedad salvadoreña.

La raíz cualquier analista social puede decirme que es la desigualdad social y la inmensa cantidad de personas que viven en la más baja capa social, pero ellos como tal no crean su propia realidad ellos tan sólo la viven, son otros factores históricos que la han mantenido y la han procreado, el salvadoreño cuando llega a salir de su condición social de pobreza se convierte en un “elitista” porque no quiere verse como un “pobre” y por ende se olvida de su historia llena de sufrimiento y carestías, muchos deciden emigrar y buscar otros horizontes como yo mismo lo hice en el camino y buena parte de mi familia también, y los que deciden quedarse deben de vivir los peligros que una sociedad en guerra (ahora con una nueva modalidad una guerra urbana creada por las pandillas y el narcotráfico) y asumen que están atrapados en una sociedad que cae quebrantada ante la falta de voluntad de sus políticos (que viven como si estuvieran en Europa con los más altos estándares en todos los niveles de vida) y por supuesto la “elite social” que vive abstraída de una realidad que no le toca más que en sus intereses económicos que es a la larga la razón primigenia de su riqueza pero que no afecta su nivel social.

El Salvador no ha cambiado mucho, sigue siendo un lugar surrealista, en donde se unen la realidad latinoamericana y el hampa, en medio una sociedad trabajadora que se esfuerza por sobrevivir, en sus bordes unos políticos desalmados que sólo les importa su dinero y su bienestar económico, Izquierda o Derecha da igual, ambas no han hecho mucho por nuestra sociedad, pan y circo nos han dado cuando hemos requerido una gestión seria, en los extremos una elite social poderosa que le es indiferente el gran resto de la sociedad que no tiene ni para comer, les venden consumismo para que se gasten lo poco que han logrado hacer trabajando: alcohol, vicios, sexo y todas las plagas que te llevan a ser consumista convulsivo desde comida rápida hasta ropa de alta costura, todo lo que el capitalismo vende en pro de su “negocio” (no porque sea malo) sino porque no le permite al ciudadano ser productivo ni se enfoca en crear ahorro, esas son las profundas aguas de nuestra realidad salvadoreña, y el mensaje de consumo llega a cualquiera que se puede llegar a la delincuencia para satisfacer sus deseos consumistas.

El Salvador no es tan diferente al que vi en mi niñez y me hizo salir ya de adulto, sigue siendo un lugar hermoso secuestrado por sus políticos, sus pandillas, su delincuencia, una mínima parte social ha puesto a toda la sociedad de rodillas, pero en el fondo sigue siendo un lugar hermoso, sus defectos no me ciegan para no ver su belleza, pero tampoco me cierran mi crítica, mis palabras no son para ofender sino para reflexionar sus razones, rescatemos a un país trabajador, productivo y digno por su naturaleza humilde y trabajadora. ¡Dios bendiga a El Salvador!
Ezequiel Méndez
ezek71@soundmute.co.cc
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martes, 28 de junio de 2011

CENTROAMÉRICA EL ISTMO OLVIDADO



Nuestra región ha sido privilegiada de forma estratégica en medio de dos porciones grandes del continente Americano, Centroamérica ha sido la región de paso para las dos Américas y en ella confluye de forma natural las rutas comerciales, vista como un bloque es bastante importante con sus casi 50 millones de habitantes, en ella hay un inmenso mercado el cual debe de ser tomado en cuenta porque su capacidad productiva no puede menospreciarse pero también cabe mencionar sus problemas estructurales comunes a todos sus países integrantes, sus debilidades, sus gobiernos que no reinvierten de forma prioritaria en sus ciudadanos el producto de los impuestos sino mas bien es mal dirigida por una clase política egoísta y malversadora la cual en lugar de generar productividad genera carencia entre las clases sociales más vulnerables.

En Guatemala en lugar de aprovechar su hermosa geografía tiene que lidiar con una ola delincuencial en las carreteras que hace que los turistas sean el blanco del robo armado y de bandas de malhechores que lejos de promover el turismo le perjudica, sus bellezas naturales pasan a un segundo plano cuando no pueden aprovecharse ante la falta de garantías para sectores que requieren seguridad ciudadana que lastimosamente el guatemalteco común no puede acceder, hay mas empresas de seguridad privada por hombre que el mismo ejercito eso nos dice de la tremenda disparidad en materia de seguridad que atraviesa la nación centroamericana.

Su alto número de analfabetismo hace de Centroamérica blanco fácil de emigración, la región produce muchísima mano de obra sin capacidad de capacitarse, lo que le afecta en productividad interna, los jóvenes no encuentran trabajos que sean justamente remunerados de acuerdo a los mínimos que la sociedad misma impone y terminan pululando en el sector informal o en el peor de los casos intentando emigrar hacia Estados Unidos o a países que puedan ofrecer mejores condiciones de subsistencia. Esta es en sí uno de los grandes paradigmas de la Centroamericana contemporánea 

La seguridad y la emigración no son sus únicas grandes áreas deficitarias también lo es la falta de productividad, éstas sociedades que aún mantienen un fuerte esquema agrario no han podido insertarse en el camino del desarrollo económico sostenido, siguen manifestando una inmensa desproporción generativa de riqueza, por un lado una clase media muy consumista sin capacidad de ahorro la cual la mantiene estática, y una clase desposeída muy desprovista de los más mínimos servicios que sus gobiernos les deberían de ofrecer.

El Salvador es el ejemplo más típico de la incertidumbre, siendo un país muy productivo dentro de sus vecinos tiene grandes problemas económicos, su tema obligado a abordar es su seguridad: siendo el centro receptor de grupos sociales agresivos y violentos como son las “maras” han creado una sociedad consternada por éstos actores sociales, siendo pandillas desalmadas atacan sin misericordia a los ciudadanos en sus áreas de influencia y convierten barrios históricamente difíciles en lugares realmente delincuenciales, además de la extorsión a la que someten a negocios los cuales deben de pagar una renta para “ofrecer” su respectiva cuota a éstos delincuentes, poniendo a toda la sociedad en una incertidumbre pasmosa. El país ha perdido mucho en cuanto a productividad ya que el tema social le ha opacado con sus vecinos.

La situación económica ha puesto a la región entera en el ojo del huracán, endeudados y con déficit fiscales éstos países deben cargar con una clase política indolente de sus situaciones sociales, en realidad sus políticos se sirven del Estado el cual siempre permanece permeado y carente de recursos, mientras su ”clientela política” desperdiciando las rentas nacionales en toda una gama de disparates que en lugar de ayudar al pueblo más le castiga. Centroamérica permanece siempre en el limbo económico y con crisis que cada vez golpean sin misericordia a las clases sociales más vulnerables.

Honduras por su parte ha tenido que pasar por un proceso político convulso, a tal grado que un presidente tuvo que dejar el cargo en medio de una crisis política profunda que les agitó su ya precaria productividad, no sin mencionar que debido a su territorio se ha convertido en puente para el trafico de todo tipo de mercancías hacia sus vecinos sin mencionar que también las “pandillas” han llegado a ser de las suyas poniendo a sus ciudadanos en situaciones de inseguridad ciudadana como nunca la habían tenido en su historia como nación, Honduras tiene mucho que ofrecer sin embargo su clase política de igual manera prefiere seguir viendo como su pueblo cada vez es consumida en una crisis económica profunda y rampante.

Nicaragua no ha cambiado mucho desde hace más de treinta años que vivió en carne propia la guerra fría cuando los sandinistas favorables a Cuba y la Unión soviética tuviera que enfrentarse a EEUU en una guerra que los dejó más empobrecidos, pero su verdadera tragedia fue cuando los sandinistas se marcharon y quedaron a merced de una clase política indolente que les ha dejado los mismos males de sus vecinos, deuda externa y una economía incipiente e improductiva, todavía respirando su pasado agrario queda más marginada que sus vecinos a pesar de tener el territorio más grande del área sigue sin poder despegar económicamente hablando.

Todos han sido víctimas del flagelo del narcotráfico, permeando todas las instituciones que se suponen deben de cuidar a sus ciudadanos, la violencia social, el tráfico de armas, la corrupción hacen del área indeseable para aquellos que quieren invertir y lograr rédito en una zona que se ha convertido en un punto violento, Centroamérica tiene un compromiso histórico que aún no ha podido realizar: sacar a todos los millones que le habitan de sus precarias productividad y llevarlos a un punto de vivir con dignidad desde el punto de vista económico, mientras la clase política no se dé cuenta que en la medida que sus ciudadanos viven bien ellos lo harán todavía mejor, la vieja y olvidada Centroamérica no puede ver todavía el sueño de sus fundadores de verla grande, unida y poderosa.
Ezequiel Méndez
ezek71@soundmute.co.cc
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jueves, 16 de junio de 2011

ESTADO PREDADOR


ESTADO PREDADOR
Una Mirada a Latinoamérica Contemporánea.

En política moderna la tendencia ha sido tanto para las ópticas economicistas como las sociales a perder el ángulo del análisis del Estado como concepto político moderno, el Estado ha dejado de ser el ente encargado de ayudar a sus ciudadanos sino que en Latinoamérica se ha convertido en el lugar en donde los políticos generan su bienestar, con las rentas nacionales salen tantas cosas pueriles tales como viajes, propiedades, lujos y miles de cosas que el dinero irresponsable puede comprar, en fin al no tener origen definido ellos se apropian de su destino, todos sin excepción pagamos nuestros impuestos pero mínimamente los veremos regresar de forma responsable, ya que la gran burocracia que la genera la protege y ha sobrevivido a pesar de que todos la conocemos y hasta la señalamos, sencillo: el Estado es por hoy un ente predador que come sin saciar nunca su hambre y siempre a favor de aquellos que le manejan y nunca para aquellos que en teoría debería de servir sino que su clientela es la mínima cantidad de personas que le manejan, que le controlan y a la vez le exprimen sin misericordia.

El rey moderno es el Presidente y su séquito que le siguen, a él nadie debe de contrariarle ya que lo él dice y hace es la síntesis de la verdad absoluta, los que están enriqueciéndose detrás de él se sienten felices ya que tienen garantizado un amplio margen de movilidad sin que nadie les diga si lo que hacen está bien o mal, total el Estado siempre se verá eternamente sangrando en pro de aquellos que le manejan sus recursos, ese dinero que hace sonreír a todos aquellos políticos inescrupulosos es la meta final de aquellos que se parten el lomo tras la mordida de la vaca sagrada que el Estado supone, como premio a estar cerca de un político influyente estos premios serán trabajos gubernamentales aunque la persona a puras penas sepa escribir y leer ya que en esos dorados círculos sólo importan los lugares que tengan mayor oportunidad de desfalcar que es la meta de cualquier persona política medianamente inteligente.

El estado es un concepto que llena de felicidad a aquellos que se comerán la tajada de impunidad que este supone ser, son rentas infinitas con olor de sudor de un pueblo que se sabe estafado pero que no tiene más que callarse, ya que al final la clientela política que producimos da asco, ya que la pobreza es el estigma que hace de nuestros políticos las heces fecales sociales que tenemos, ellos que se saben que tienen permiso de robar por la legitimidad que la política les da no dudan por instante si… “total llegue quien llegue siempre va a robar…” menuda idea que ha hecho de nuestros pueblos lo que es, pasivos en el sufrimiento y activos en la generación de economías de subsistencia, y para colmo con una clase política nauseabunda y mal encarada que roba a pesar de observar y haber vivido la pobreza que el pueblo trae históricamente.

Por ello Latinoamérica no tiene presente, la tienen secuestrada su clase política que piensa de acuerdo a sus intereses, hermosa en el discurso pero divorciada al momento de asumir los destinos políticos de sus pueblos, ellos que prometen y sólo se cumplen a sí mismos, porque prometer no cuesta nada, la macroeconomía la que ayuda a conseguir prestamos internacionales, la que te ayuda en las estadísticas, la que te permite alardear, la que te da presencia y proyección internacional siempre es cuidada como un tesoro, las infraestructuras que sirven al gran capital siempre se cuidan, total son los que producen y generan riqueza; si pero es una verdad a medias, la microeconomía que es en si el bastión de cualquier economía moderna no puede echarse al olvido, porque es la que te da el bienestar de sus ciudadanos, es la que te lleva la riqueza a los niveles mas sensibles esa es la que siempre debe de estar a la raya de la macroeconomía, total con esa es la que debe de lidiar el político de abajo, dando pan y circo con él se ganarán los votos necesarios para siempre tener el control de las “bases”, desconociendo sus necesidades las cuales con alguna promesa electoral y unos cuantos “regalos” se compran fácilmente.

En mi país he visto doctores en medicina dirigiendo Ministerios de Economía, e ingenieros dirigiendo Ministerios de Salud, que diatriba mas estúpida: “zapatero a sus zapatos” hasta en eso Latinoamérica muestra su estupidez política, al menos en la competencia de las áreas del Estado deberíamos de tener sensibilidad y buen tacto, y no hacer tan evidente la incapacidad administrativa, nadie en cinco años puede reparar el daño económico estructural de nuestras naciones, para ello debemos de tener conciencia política y sensibilidad social, no convertir a los pobres en la razón del discurso vacío y medieval que tenemos, “mientras exista pobres siempre habrá alguien que les saque provecho” decía un viejo panfleto de los años setenta que se daba en los mitin de grupos que tenían deseos de cambiar las estructuras pero consiguieron llevarnos a una guerra que cambió la realidad pero trajo otras sin cambiar las estructuras mismas, esa es la triste realidad, lo que causa nuestra pobreza no son “ellos” me refiero a los que nos dirigen políticamente ya sea Países políticamente influyentes sino que somos “nosotros mismos” porque nos dejamos manejar desde cualquier plataforma, así de sencillo educación política es difícil de ofrecer cuando aún se tiene ignorancia en las mentes de aquellos que no quieren entender la nueva realidad económica y política contemporánea.

Latinoamérica tiene un camino difícil por recorrer, mientras sigamos mordidos por nuestros políticos predadores e insensibles, mientras tengamos que lidiar con una política llena de burocracia y panfletera que florece por doquier, no basta desear sino hay que tomar al Estado y hacerlo efectivo, porque se puede reducir hasta hacerlo micro estado pero si sigue alimentando a la clase política en turno estamos en lo mismo, de nada sirve criticarlo sino se va a entender el mensaje, el Estado puede ser el vehículo y receptor del pueblo, en él se puede entender a los que se dirigen, si se devuelve y retribuyen los impuestos que por igual van a sus manos, el Estado debe de devolver el sacrificio que esos impuestos presuponen, no debe de ser la piñata que todos desean hacer suya, ya tenemos muchos años y camino recorrido, el Estado es un ente serio al cual se le debe respeto la gran nación del Norte lo entendió y creó una federación de Estados en las cuales tenían mucha autonomía, nosotros sin embargo estados pequeños y separados por nacionalismos obtusos hemos tenido que lidiar con Estados hambrientos y sinvergüenzas, los cuales ni mentalmente respetamos, que gran diferencia un Estado que me protege y en Latinoamérica un Estado que me desfalca, he ahí la gran diferencia conceptual, de nosotros depende romper con esa imagen o seguir con el status quo que tan bien le cae a los corruptos criollos. 

Ezequiel Méndez
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jueves, 7 de abril de 2011

EL FUTBOL SALVADOREÑO Y SU REALIDAD

EL FUTBOL SALVADOREÑO Y SU REALIDAD

El eterno dilema de quién dirigirá el fútbol salvadoreño es el cuento sin fin, nadie en este planeta puede con el peso de ese cargo, por ahí han pasado todo tipo de personajes: desde personas dictatoriales hasta personas agradable y sinceras, a fuerza de ser sinceros no es quién haga la labor de dirigir el fútbol salvadoreño el dilema sino quienes están detrás de ese cargo; la idiosincrasia de dicho deporte en el país centroamericano goza de una mística propia: “la federación, los medios deportivos, los personajes involucrados y hasta el pueblo mismo tiene su forma de pensar, de vivir y de expresar sus sentimientos hacia la azul y blanco”, no es quien ocupe el cargo quien lleva el destino de la selecta sino todos los que mencioné anteriormente, la federación invierte en técnicos extranjeros y trae a personas con las mejores de las intenciones pero la realidad deportiva termina divorciando a los susodichos técnicos con la realidad futbolística salvadoreña: “demasiadas expectativas y realidades limitadas ya sea por el nivel técnico de nuestros jugadores, ya sea por las limitantes presupuestarias, por el nivel con el cual debemos de competir regionalmente o por cualquier otra razón con la que debamos de enfrentarnos como realidad deportiva.”

El problema no es quien haga la gestión de técnico sino que ellos muchas veces no conocen el engranaje de la realidad futbolística salvadoreña, y quienes lo conocen nunca reciben el beneplácito dentro del país, siempre los técnicos nacionales se ven siempre en medio de la diatriba de los medios de comunicación hostiles localmente y del negativismo que siempre ha caracterizado a la realidad de un técnico criollo, lo mejor es traerlo de afuera con la contradicción de gastar fondos que siempre son escasos y a veces injustamente exorbitantes de cara a los precios de los técnicos internacionales con respecto al mercado cada vez más cerrado y competitivo del área, se venden sueños que el técnico que vendrá llevará a nuevos niveles a una selecta ciertamente en estos momentos tocando los niveles mas bajos dentro del área deportivamente hablando, y el sueño se convierte en realidad cuando en cada eliminatoria nos quedamos con el deseo, con la frustración y con el dolor de ver de casi constantemente los mismos resultados, el fútbol salvadoreño debe cambiar no solo de forma sino de fondo, traerlo a la modernidad desde las bases, ejecutar como lo hacen las potencias futbolísticas con escuelas deportivas desde la niñez y con el apoyo de sus respectivas federaciones, invertir en los clubes nacionales y fomentar la competitividad exportando jugadores al resto del área no trayendo como ha sido siempre la costumbre en nuestro país.

Si de algo debe servir este artículo es para dejar claro que no somos lo que hemos logrado por tener una federación efectiva todo lo contrario nos ha dejado su legado de desorden y de estar alejados de la realidad futbolística nuestra, en base a ella debemos de pulir nuestro destino: considerar que nos faltan jugadores con calidad suficiente para llegar a un mundial, que nos faltan el respeto en nuestra casa y nos ganan hasta de forma inocente, que nos hemos convertido en el hazme reír futbolístico del área porque ya nuestra camiseta ha perdido su valor competitivo, esas razones deberían ser suficientes para crear una realidad diferente, para construir una selecta con fuerza de voluntad, deseo combativo y resistencia a nuestro adversarios del área, con una federación que respete la ideosincracia local y diseñe la forma de dirigir con conciencia a nuestra selección de fútbol, ya han quedado atrás aquellos días en que lloramos viendo triunfos históricos y derrotas peleadas, por hoy somos producto del mercadeo y de los sueños que nos venden, no importa quién venga si no cambian los errores con los que nos enfrentamos, es fácil vender sueños si a la larga el mismo que lo vende está engañado, se ha engañado a si mismo creyendo que se puede tapar el sol con un dedo, nuestro fútbol dista mucho de ser regular ni siquiera competitivo como lo fue en el pasado para serlo se debe partir de la honestidad, de aceptar nuestras limitaciones y de crear estructuras serias de cara a un futuro que sino lo construimos seguiremos siendo lo que somos el quinto lugar dentro del área de 7 posibles y me refiero sólo a Centroamérica.

Ezequiel Méndez
ezek71@soundmute.co.cc
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